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miércoles, 3 de febrero de 2010

El periodismo ya no informa.

Y es una pena, y gran decepción, para los tantos aspirantes a periodistas (digo aspirantes porque puestos, pocos) que se encuentran en 1º de carrera con la supuesta regla base "Sé objetivo", y no logran hallarla después en ningún lado.
Que si de derechas, que si de izquierdas, que si comprado por quienes le sustentan... La información ya no informa, sino que vende y se vende. Bueno, esto no es algo nuevo, pero, ahora más que nunca, es visible.
Entre los despidos en diarios por problemas de ideologías entre los que ponen la pasta y los que hacen la información, entre cierres por falta de apoyo económico, entre una misma noticia contada de una forma en un sitio, y de otra forma en otro, esto se nos va de las manos.
Curioso que definan (al menos a mí así me lo dijeron) el periodismo como medio para educar a las masas. Pero, ¿cómo? No educa, manipula, como aquel precedente, la propaganda, parece esto.

Es entendible que quien se posicione en un lado, escoja un medio, e ídem con el contrario. Lo que insulta la inteligencia de esas masas es que uno no pueda saber qué ocurre realmente, porque hay otra regla por ahí que dicta que todos los medios deben ocuparse de las mismas noticias e ignorar los mismos sucesos. O eso parece, puesto que cuando algo grave ocurre en África, por todos es recogido y todos asombrados, cuando la realidad es que ese incidente es un nudo de un gran hilo que nadie nos ha contado.

Sí, estoy decepcionada con ese mundo, y mucho. Me leo las noticias con un ojo cerrado porque si abro los dos me dolerán; se cuela la opinión en cada artículo, crónica y reportaje, y, ojo, no es que a mí me parezca mal que un periodista saque su subjetividad, es más, es necesario para entender su posición (que, tristemente, es lo que más claro queda), no obstante, compadres, para eso están las columnas de opinión.

En fin, que entre el sistema educativo que, en este caso, atañe al periodismo, el cual es malo, malísimo, y peca de un vacío práctico monumental, y la situación de la prensa, preocupada ferozmente por las sábanas de los famosos, más le vale a una que le vaya bien la carrera de rockstar, porque finos vamos.

Paz y Rock.

sábado, 23 de mayo de 2009

Los periodistas del corazón: esos grandes desprestigiadores.

Sufrimos su trabajo infinitamente valioso en nuestras espaldas. Y con nuestras me refiero a todas aquellas de los que decidimos que el periodismo tiene más que ver con educar y enseñar que con cotillear.

Mientras que en la televisión hay trillones de programas y horas invertidas en las audacias de esos otros pequeños grandes héroes, cuya función en la vida es recordar cada cama visitada para contarlo después, otros trillones de sucesos ocurren al margen de la población y la cultura.
Qué pena, qué pena que el hecho de decir "yo veo los documentales de la 2" te cree una burbuja de marginación y rareza. Si encima comentas que "apenas veo la tele" o que no conoces a la señorita Patiño, vas listo si confias en tener amigos. ¡Ja!

Bueno, seamos serios.
El punto número uno (cosa que les encanta decir) es que yo les respeto.
El punto número dos determina que ese tipo de periodismo no asemeja ni engloba la profesión en general. Ni mucho menos.
Igualmente, hay probablemente más periodistas "serios" que de prensa rosa, lo que pasa es que estos últimos hacen mucho ruido.
Hablando de ruido, forman gallineros impresionantes. No logro entender cómo tienen tanta supuesta audiencia si los programas están formados de gritos e interrupciones. ¿De veras es uno capaz de captar esencia alguna?
Un día lo investigaré en profundidad. Probablemente hayan desarrollado un oído sensible a los cotilleos.

De todas formas, no necesitamos ver estos programas didácticos para enterarnos de la vida social española, para eso tenemos al gran Ángel Martín, quien, incluso vetado en Telecinco, nos trae las avenencias y desavenencias del panorama rosado. A él le debo yo mi conocimiento sobre la trama Campanario-Esteban-Andreíta-NiñadelaCampa. Qué pasote, ¿eh?

Así que, por favor, entended que NO, el hecho de que estudiemos periodismo no es señal para que alguna de estas preguntas sea afirmativa:

  • Ahh, periodista, ¿como la Ana Rosa?
  • Ahh, periodista, ¿qué quieres, estar ahí en un programa como DEC?
  • Ahh, periodista, ¿pa' perseguir a la Esteban y a esos por la calle, como los reporteros?
  • Ahh, periodista, ¿como los del Tomate?
Hmm, no, gracias, cinco años invertidos en dinero y estudio no me compensa una trepidante vida en los andenes del AVE.

En cualquier caso, al margen de lo dicho, hay una cosa que me intriga, y es cuando tratan ciertos temas cual objeto de estado. ¿De verdad les resultará tan trascendental?
Espero que, una vez apagados los focos, la mayoría se ría de sus noticias.

Paz y Cultura.


PD: Entrada escrita sin ánimo de ofensa.

lunes, 30 de marzo de 2009

Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos.

Yo no entiendo el Periodismo de otra manera que no sea como fuente inagotable de información y denuncia.

A medida que pasa el tiempo voy siendo mucho más analítica. Bueno, eso lo he sido siempre, pero ahora desde dentro.
Analizo cómo están los medios y me hago algunas preguntas, por ejemplo, entre otras:

  • ¿Por qué, habiendo tanta actualidad en este amplio mundo desordenado, dedicamos un número absurdamente grande de horas a con quién se acostó aquel o cuántas albóndigas se comió aquella?
Hay una frase que he leído hace un rato en pmasdh.com, una reflexión de Juan Medina por la reciente publicación de un libro llamado "Mi nombre es Nadie" (Nicolás Castellano, Cadena Ser), que dice: "Todos los domingos hago la misma foto del mismo futbolista jugando, pero sin embargo no nos aburre. Las fotos de pateras sí", y que me ha impactado por lo cierta y triste que es.
En la información se consultan más los deportes que el estado de la inmigración. Y más aún, el panorama rosa.

Entremedias, mueren en la orilla de Tarifa cientos de personas que sólo buscan una vida mejor.
Eso sí, cuando esto ocurre en la tele está Ana Rosa Quintana comentando Gran Hermano.

  • ¿A qué viene el veto? ¿No es hipócrita poner barreras, incluso dentro de las mismas empresas, a los que están ahí para romperlas?
Yo tengo unos principios bastante arraigados, pero en ningún caso mi principio impedirá que denuncie una violación de derecho aunque ello fuera en contra de mi ideología. Porque si no de qué pretende yo "educar" y contar lo que pasa si callo como una puta por propio interés.

En el Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos firmé con "El periodismo decae cuando el interés es más importante que la realidad".
Podría dar un dedo como señal a la apuesta de que nunca caeré en ese circo, pero si así ocurriese, por favor, que alguien me abofetee.

  • Me irrita tremendamente el continuo estrés por ser el que más es leído, el que más es visto, el que más es escuchado.
Dios bendiga el Internet.
Las cifras y las letras nunca se han llevado bien si no son unidas como un puzzle que ha de encajar; si pretendemos sobreponer las cifras a las letras, el puzzle se rompe y obtenemos, entonces, el programa de AR.

¡Qué estrés! Que si hoy hemos bajado el share, que si ayer nos compraron menos ejemplares, que si hemos perdido radioyentes...
Sí, entiendo que en el fondo son empresas, y que si no hay money, no hay empresa, pero, últimamente, esta fiebre de audiencias y jodiendas está deparando en una falta gravísima de seriedad y calidad.


Bueno, a lo que venía.
He firmado el Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos porque qué es el periodismo sin los derechos, y qué son los derechos sin alguien que informe de ellos, sin alguien que los tenga en cuenta y proteja cuando sean vulnerados.
Pues el programa de AR. Seguro que eso da mucho miedo.

Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos


Paz y Rock.